La teoría política ha sostenido una crisis existencial desde su nacimiento, en general se ha visto atacada por el positivismo, señalándola de ser solo historiadora, hay quienes la han defendido y al mismo tiempo justificado la necesidad de la historia para la construcción de ciencia política. Se podría decir, también, según algunos autores, que la teoría política en el siglo xx tuvo un nuevo nacimiento, en donde dejo de ser tan filosófica y descriptiva para acercarse más al análisis. Los inicios, la mayor parte del desarrollo y a lo que llamamos clásicos de la teoría política se dan en Europa y en Norteamérica, lo que no quiere decir que en Latinoamérica no hallan producciones con buenos contenidos de teoría política, y menos que los clásicos fueron solo Patón, Aristóteles, Maquiavelo, Rousseau, entre otros.
Los que llamamos clásicos son una gran fuente de conocimiento e historia, nos dieron unas bases muy firmes para la construcción de Ciencia Política y más aún de Teoría Política, esto no se puede negar, sin embargo en algunos momentos se olvida que fueron las bases y que si bien para comprender los fenómenos actuales que le concierne a la Ciencia Política su estudio es necesario retomarlos ya que fueron ellos quienes hicieron un estudio bastante profundo o con mayor hondura y por su recorrido en la historia, con ellos oxigenamos nuestra lectura de los fenómenos, no necesitamos más recuentos de sus escritos sino un análisis y teorías que logren contextualizar sus tesis en la actualidad, tampoco para una descripción de un fenómeno sino sus causas, consecuencias y soluciones. Habrá que anotar que existe una gran diferencia entre los clásicos y los analistas actuales, que consiste en que los primeros tienen una gran capacidad para leer una parte dentro de un todo sin perder las relaciones sociales del conjunto, mientras que el analista en la misma función perdería, con mucha facilidad, el orden o medida. Empero, ¿es posible hacer análisis político sin teoría política?
En América Latina se sufren fenómenos políticos y de orden diferentes a los que se viven en el resto de mundo, cada región tiene características diferentes así su modelo de gobierno sea el mismo, con lo anterior me pregunto si ¿las producciones bibliográficas latinoamericanas de teoría política son en realidad latinoamericanas?
Del trabajo de Gildo Marcal podemos enunciar algunos ejes de problematización para la ciencia política latinoamericana, que por motivos de tiempo no se pueden desarrollar a profundidad:
Hay que encontrar la manera de no europeizar ni americanizar la Ciencia Política colombiana si caer en el adanismo[1]
[1] Fragmento de Gildo Marcal Branda en “Filosofía Política Contemporánea”, (no tengo la referencia completa)..
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