Surge en el siglo XIX bajo la influencia de la biología, al comparar el funcionamiento del organismo con el del cuerpo social, esto se hace con el fin de observar como siendo las partes del cuerpo independientes –cada una realizando su propia función-, trabajan de manera armoniosa.
Un tesis funcionalista se identifica fácilmente, porque siempre remite a las instituciones y al deber ser de ellas, se habla de lo que puede ser consecuente a la interrelación; si se explica un fenómeno acudiendo a un suceso estable o si se intenta explicar las relaciones entre un hecho y otro es una tesis funcionalista.
El análisis funcionalista intenta establecer, entonces, cuales consecuencias tiene el fenómeno bajo estudio para el todo, o para las estructuras mayores, de las cuales este hace parte. Al enfoque, pues, no le interesan las motivaciones de los actores, sino, ante todo, las consecuencias de las acciones
o de los procesos y relaciones.
Para lograrlo, se debe, primero, determinar que requiere el todo, o la estructura mayor, para funcionar adecuadamente. Luego, examinar cuales estructuras o instituciones atienden esas funciones y que tan bien lo hacen. Asimismo, hay que identificar cuales estructuras atentan contra el correcto desempeño del sistema y por qué. Pero importa describir los procesos o mecanismos mediante los cuales las estructuras contribuyen o perjudican el desempeño del sistema.
No existe fenómeno que no se pueda explicar dentro del funcionalismo, ya que lo que resulte contrario a los planteamientos de este enfoque, que siempre busca la explicación de cómo llegar al orden y la descripción del mismo, es disfuncional, que se encuentra desde el mismo enfoque.
1. Ventajas:
-El enfoque funcionalista contribuye a detectar relaciones - importantes entre variables, por ejemplo, entre las exigencias funcionales del todo y las funciones, quizás disfunciones, de una estructura particular.
-Permite tomar una visión coherente de (i) la totalidad del mundo político a cualquier nivel territorial, sea internacional o nacional, sea regional o local; (ii) sus estructuras, tales como el órgano legislativo, la presidencia, los partidos, los grupos de interés, entre otras, o (iii) sectores específicos del mundo político, por ejemplo, el sector de las relaciones internacionales, el sector de la salud o el sector del transporte.
-Se presta para adelantar comparaciones de índole descriptiva entre unas instituciones o estructuras y otras.
2. Desventajas:
- Se trata de un enfoque eminentemente normativo y, por ende, con fuerte dosis de subjetividad. Para identificarlos tipos de funciones indispensables para el bien del sistema, y cuán bien se están dando, es necesario tener en mente un "ideal" o "modele" sobre como debería funcionar el sistema y, por tanto, un punto de referencia subordinado a las preferencias subjetivas de cada quien.
-De ahí que la identificación del número y tipo de funciones que debe cumplir un sistema para su desempeño satisfactorio, sea un ejercicio mental enteramente subjetivo.
-Buena parte de los términos preferidos (funciones, exigencia funcional, prerrequisito funcional, estructura, sistema, etc.) son imprecisos. Resulta así, con frecuencia, caprichosa su forma de operacionalización.
- A menudo, resulta difícil identificar un criterio relativamente objetivo que permita establecer cuál es, en propiedad, el sistema o estructura a cuyo servicio se desarrolla una función.
-El enfoque funcionalista no se presta para formular sus planteamientos en términos precisos, por ejemplo, mediante modelos matemáticos.
-Por la subjetividad recién aludida y por otras razones el enfoque funcionalista resulta incapaz de proponer explicaciones propiamente científicas de los fenómenos analizados